Mi cerebro está frito. Tal como las papas que vieron el fin de sus dias sobre la olla enegrecida que quiso ser sartén.
Después de comer pensé en hacer algo bueno. Pero me parecía que todo estaba bien
Que no había nada más por hacer...
Entonces miré la olla, recordé cuando la olvidaron en el horno y se calcinó
Pensé que este triste domingo era ideal para devolverle la gloria de aluminio que le corresponde
Pero llegó ella botando humo por las orejas, diciendo que no hago nada
Me sacó de mi mundo de hada que devuelve a la vida las ollas y me envió al mundo exterior
Bonito por lo demás, ya no recordaba como era...
Ignoré todo y vi el cielo, quería estar en el eternamente
No fue así, volví donde comencé y tomé la olla sosteniendola entre mis piernas
Con un cuchillo al que miraba deseosa de propinarme estocadas comenzé a limpiarle la negrura
y pensé : "Ojalá y alguien viniese a quitarme lo negro que hay en mí también"
Es ahí cuando la escucho decir a ella, "En este mundo estás sola, nadie te va a ayudar. Cada uno se rasca con sus propias uñas...bla, bla, sola, bla bla, el mundo es cruel bla , bla , madura niña, bla bla..."
No quiero estar sola, quizás por eso a veces te odio
y luego me arrepiento. Tus palabras de arsénico las invocas con amor...
Estoy lo suficientemente mal como para ignorarte. Sigo con lo mío, con mi olla
Que en la glotonería de los domingos tristes es cuando encuentro algo de placer
Lo que sigue de semana siempre es dolor, desde adentro hacia afuera...
Y la olla no cambió mucho, porque ella la quemó en vida en descuido
& pensé : "Tal vez ella también me quemó a mi y no me quitará la negrura porque dice que estamos solas "
¿Quien soy para compararme con una olla? Ellas hacen mucho más que yo y tienen un propósito.
Seguirán siendo domingos tristes eternamente~
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