Probablemente, cuando el carmesí del cielo se opaque con la negrura de la noche
ya no existan mas palabras que contar
Aquella velada, aquella taza de té endulzada con tu veneno
dejó todo lo que nublaba la vista fuera de nosotros
Pero hay más, hay sentimiento, hay corazón
Tal vez creas que mi respiración agitada se deba a mi firme corsé
Estarás siempre equivocado pues lo que atribula mi hálito son tus palabras
Negrura nocturna siempre tan sublime
En este instante solo observo el dolor que invocas
desde mí y para las estrellas solo la sangre purgará el tormento
Es por el calibre de las armas con las que me heriste que no noté el anochecer
Es por la mirada fría con la que te marchaste que no sentí la nieve
Es por sus delicadas manos que te acompañan que ahora no puedo observar las mías
Recelo eterno, voluntad inquebrantable
Seguiría siendo tu ama y amada
Si tan solo los perfumes parisi
nos no te sedujeran de tal manera
Este castillo de marfil, de resonantes muros siempre intensificaron nuestras risas
Ahora es como si el llanto se deslizara desde las paredes
pudriendo el suelo
pudriendo mi corazón
Al amanecer (si existiera) tomaré las cartas que aún no envié
con la misma fuerza que me impulsó a escribirlas las deslizaré
bajo los múltiples detalles de mi vestiduras
hasta que mi sangre se esparza por el putrefacto suelo
recorra parís
llegue hasta tí

Si sobrevivo al holocausto de tus palabras
beberé una vez más el té
Sin ese aderezo que con tanto gusto me suministraste
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